Generación del 14
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Esta exposición se centra en el papel de algunos autores y científicos españoles que, a partir de 1914 y a lo largo del siglo XX, trajeron la modernidad al conjunto de la sociedad, la ciencia y la cultura españolas.
Para ello, muchos de ellos salieron al extranjero para aprender con las mayores personalidades del momento como Freud o Einstein, investigar sus obras, y traerlas a España, traduciéndolas para el gran público científico de nuestro país.
Este impulso reformista y modernizador de los autores, que a partir de 1931 tuvo mucha importancia social, fue apodado por Azorín como “República de los intelectuales”. Un nombre posiblemente más acertado para este grupo (dado que la II República española les tomaría como ejemplo) más que el nombre de Generación del 14, ya que muchos de ellos pertenecen a generaciones anteriores y el nombre solamente hace referencia a la conferencia de Ortega y Gasset de la “Vieja y nueva política”.
La exposición está dividida en secciones de conocimiento que poco tienen que ver entre sí. A pesar de que muchos de los participantes fuesen contemporáneos, los campos de investigación y desarrollo poco tienen en común. Es el caso por ejemplo entre los avances biológicos de Ramón y Cajal en comparación con los escritos de Juan Ramón Jiménez o la representación de los nacionalismos vasco, catalán y gallego que estaban en auge en el momento. Lo mismo sucede ya no solo entre los diferentes campos de la exposición, sino entre los propios autores dentro del mismo campo. Es el caso por ejemplo, de las obras expuestas de María Blanchard, reconocida por sus composiciones casi abstractas, en comparación con el arte figurativo expuesto de otros autores.
La exposición cuenta con más de 200 obras y documentos, como manuscritos, cartas y primeras ediciones, que suponen un gran tesoro para la Biblioteca Nacional, así como para el conjunto del mundo de la ciencia y la cultura española. Sin embargo, debido a la cantidad de información y archivos, así como la importancia que éstos tienen en la Historia, la exposición resulta abrumadora para el visitante inexperimentado. Poca información es ofrecida al espectador, lo que hace que muchos de los documentos no sean más que un bonito recuerdo de aquella época de avances e innovaciones. El visitante no es capaz de darse cuenta de la verdadera importancia de lo que está observando, dado que desconoce gran parte de lo que ve y del desarrollo que eso supuso para la sociedad española del siglo XX y que la convirtió en la sociedad actual.
En definitiva, y como opinión personal, creo que la exposición tenía una buena intención, pero no supo desarrollarla correctamente para convertirla en un proyecto real. Comprendo la necesidad y la importancia de reconocer el papel que este grupo de intelectuales tuvo en su época para todo el desarrollo español y europeo de la ciencia, pero la exposición solo puede ser de interés a aquél que realmente tiene un conocimiento anterior de todos los campos que están expuestos.
Una colección de documentos fascinantes, como el cuadro de la doble capa de Ramón y Cajal, y sus dibujos sobre las neuronas, o incluso el Telekino como predecesor de la radio; mucho que ver, pero poco que saber al respecto, puesto que la Biblioteca no pone a tu alcance ninguna información que te haga apreciar intelectualmente lo que tus sentidos perciben.
Por tanto, es una exposición sobre la República de los Intelectuales, que sin embargo no excita el intelecto de aquellos que van a visitarla.
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